1 nov. 2007

Los Cilindros de Fonógrafo

Hasta hace no muchos siglos la única forma de tener acceso inmediato a la música era tocándola uno mismo. Así, la gente gustaba de aprender a tocar el laúd, la flauta y cosas así. De otra forma no quedaba más que esperar a encontrarse a alguien que supiera tocar alguno de estos instrumentos o, si se tenía suerte, a que el músico de la familia tuviera ganas de hacerlo.

Después se popularizaron más los conciertos y las presentaciones públicas. En las plazas la gente se reunía alrededor de ensambles musicales y en las salas de conciertos a escuchar a las grandes orquestas. La nobleza tenía a su disposición músicos que tocaban lo que querían cuando a estos ricachones les venía en gana.

Así transcurrieron los años hasta el primer medio de almacenamiento musical: el rollo de pianola. Dicha invención suponía un gran adelanto al prescindir completamente de alguien que ejecutara el instrumento. El principio de la pianola es tan básico que puede considerarse un antecesor lejano de los actuales secuenciadores y artefactos MIDI. Un archivo MIDI puede considerarse una versión digital del mecánico rollo de pianola.

La desventaja del rollo de pianola era la limitación al sonido del instrumento en el que se instalaba (que podía ser en, evidentemente, una pianola o en un órgano, como el Orcheston).

Imagen:Edison1907AdFamilyDance.jpgDicha limitación se superó poco después, con la invención de el cilindro de fonógrafo de Thomas Edison. Este nuevo sistema utilizaba papel encerado, sobre el cual se grababa el sonido en surcos. Tenían la desventaja de que se desgastaban muy rápidamente.

Un aspecto interesante de estos cilindros de cera es que los primero fonógrafos de cilindro que se vendieron venían acompañados de diferentes accesorios para grabar, lo que le daba ventaja sobre su competidor más cercano, el fonógrafo de disco.

El cilindro de fonógrafo fue también objeto de uno de los primeros intentos de estandarizar un medio de almacenamiento de audio. El surgimiento de diferentes modelos y marcas de cilindros y de fonógrafos terminó por dar origen a un montón de formatos incompatibles entre si, lo que impulsó a la Edison Records, Columbia Phonograph y otras empresas a que crearan un sistema con medidas estandarizadas: un cilindro de 10 centímetros de largo y 5.7 centímetros de ancho. Estos cilindros tenían una capacidad de aproximadamente dos minutos de sonido.

En 1906, una compañía con el elocuente nombre de Indestructible Record Company manufacturó y comercializó cilindros fabricados con celuloide, que si bien no podía pulirse y reutilizarse como los de cera, era mucho más resistente a las caídas y ofrecía la ventaja de una grabación casi permanente. Se les considera el medio más perdurable de grabación analógica, soportando más reproducciones que medios posteriores como el disco de vinilo o la cinta magnética. Edison también introdujo sus propios cilindros de alta resistencia, los cilindros de Amberol, junto con los cuales introdujo los cilindros de 4 minutos.

Edison Gold Moulded Cylinder made from black wax, ca. 1904A pesar de las muchas ventajas de los cilindros (mayor durabilidad, mayor fidelidad de sonido) fue el disco de vynil, que en si mismo ofrecía muchas ventajas (como la capacidad de contener mucho más tiempo de sonido y más facilidad de almacenamiento), el que ganó la batalla comercial.

A continuación, les dejo algunos links en los cuales podrán encontrar más información sobre los cilindros de fonógrafo, incluso escuchar algunos:

Tinfoil - Dedicated to the preservation of early recorded sounds.
Cilinder Preservation and Digitization Project.
The Cylinder Archive - All about Edison phonograph cylinder records.

2 comentarios:

  1. Qué interesante. Lo de la cera me parece alucinante. ¿Nos hacemos un cilindrín?, que dirían por aquel tiempo, lejos de lo que significa ahora :)

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  2. Por cierto, hay una compañía a la que uno puede mandar hacer su propio cilindro:

    http://www.poppyrecords.co.uk/CXP000/cxp000.html

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