10 abr. 2008

Rock Progresivo (IV): Yes - Relayer

Después de un largo tiempo de dejar esta serie de posts en suspenso, he decidido retormarla y de qué mejor manera que continuando exactamente en donde me quedé: en la discografía de Yes, específicamente en lo que sucedió en 1974.

Tras la grabación del ostentoso Tales from Topographic Oceans tuvo lugar un cambio importantes dentro de la alineación de la banda: a Rick Wakeman, tecladista virtuoso como pocos, le pareció demasiado pretencioso, demasiado ambiciosa y aparatosa la última obra de la banda, a pesar de ser él mismo conocido como un músico muy pretencioso, ambicioso y aparatoso.

Tras la salida de Wakeman, Yes buscó rápidamente alguien para sustituirlo. En esas audiciones se presentó el famoso músico griego Vangelis, que desde entonces trabó amistad con el vocalista Jon Anderson, lo que dio lugar a varias colaboraciones musicales que siguen teniendo lugar hasta la fecha.

Finalmente la vacante la ocupó el tecladista suizo Patrick Moraz, que perteneciera por aquel entonces a la banda británica Refugee (formada por quienes fueran The Nice, la banda donde tocara Keith Emerson antes de formar Emerson Lake & Palmer).

Ese mismo año y ya con nuevo miembro tras los teclados se gestó una obra compleja y repleta de matices (como suele ser costumbre de Yes): Relayer.



Relayer sigue el formato de Close to the Edge: una canción larga, épica y complejísima ("The Gates of Delirium") en el Lado A y dos más cortas ("Sound Chaser" y "To Be Over") en el Lado B.

"The Gates of Delirium" resulta un tema un tanto extraño en comparación con lo que Yes había venido haciendo: resulta por momentos muy agresiva y fuerte, llena de disonancias y cambios de ritmo súbitos. Está basada en La Guerra y La Paz de Tolstoi, y nos presenta precisamente eso en su lírica y su música: la guerra y la paz. Contiene secciones que evocan musicalmente los momentos en que se sienten vientos de guerra, la guerra misma y la paz que viene después de esta. Es un trabajo excelente en cuanto a composición y estructuración, tal vez la segunda gran obra de Yes (solo por debajo de "Close to the Edge"). Un tema esencial al momento de definir a Yes.

"Sound Chaser" inicia, por otro lado, con ciertos matices jazzeros que se le deben a Moraz, que de esos temas sabía algo (que había iniciado tocando jazz). Después vuelve el ambiente más rockero con una guitarra bastante inquieta. Es, al igual que "The Gates of Delirium", una pieza (por momentos) inusualmente agresiva. Un excelente tema en el que destaca, sobre todo, el solo de guitarra de Steve Howe, muy espontáneo (no me extrañaría que hubiera sido grabado en una sola toma) y lleno de fuerza y, reitero, algo de agresividad.

El álbum cierra con la bellísima y delicada "To be over", una pieza que pareciera estar hecha como descanso de la fuerza abrumadora que cayó sobre el escucha durante las dos piezas anteriores. La guitarra delicada de Steve Howe, dibujando unas líneas melódicas hermosísimas, dominan gran parte de esta pieza. Es, sin duda, una de las más hermosas canciones en la historia del rock progresivo. Un cierre perfecto para un gran e infravalorado álbum.

Después de Relayer el siguiente gran álbum de Yes (en mi humilde opinión) fue The Ladder de 1999, del que me gustaría escribir en otra ocasión...

(Continuará...)

2 comentarios:

  1. Excelente reseña de Yes Jar.

    Recuerdo cuando, escuche por primera vez el Fragil, le dije a Mauro:
    - El Fragile es la mamada-. Y Mauro contesto:
    - Claro wey, y al que no le guste el Fragile e sun pendejo, y ese pendejo, cuando este entre sus seres queridos, puedes interrumpir una charla amena, y decir "un momento a este wey no le gusto el Fragile, es un pendejo" y te sales carcajeandote -.

    Jajajajaja

    Seguiremos leyendo esto, pero me avisas.. ciaoo

    ResponderEliminar
  2. Buen blog che! Te invito a darte una vuelta por mi blog.

    fantasmavelez.blogspot.com

    Un abrazo.

    ResponderEliminar