6 feb. 2009

El tri (no la banda de rock urbanoide, la seleccionzuela de futbol de México)

Encuentro sumamente preocupante la admiración (casi adoración) del pueblo mexicano por su representante futbolístico, La Selección Mexicana de Futbol. Y no solamente porque ya no me guste el futbol (que me gustaba hace años hasta que maduré y me di cuenta de que la vida esta llena de miles de cosas que sí son trascendentes), en realidad esta idolatría que se ejerce con El Tricolor es absurda desde donde la veamos, y por momentos da la impresión de ser un reflejo de la misma mediocridad del mexicano promedio.

Simplemente echémosle una miradita rápida el objeto de la idolatría: se trata de un equipo de futbol que jamás ha ganado algo sobresaliente, que nunca ha tenido un logro que pase a la historia, repleto de jugadores que ni siquiera nacieron en México, en este momento siendo dirigido por alguien que tampoco es mexicano, un equipo deportivo cuya camiseta es un símbolo del "ya merito", una exaltación del "si se puede" (frase condescendiente que estoy seguro que nunca han aplicado al equipo de Brasil sus seguidores, por poner un ejemplo solamente), una víctima siempre en todas y cada una de las competencias en las que tiene el descaro de presentarse.

En pocas palabras, el pueblo mexicano ama, apoya y se enorgullece con un equipo que no es mas que un alarde de mediocridad sin límites, un equipo que colecciona derrota, tras derrota, tras derrota siempre concluyendo sabiamente que "para la otra será", que "perdimos pero jugamos bien". No, imbécil, si pierdes no lo hiciste bien, punto.

¿Cuáles son las razones para que este equipo perdedor sea tan amado en México? Reitero aquello de la proyección, el mexicano promedio se identifica en la derrota, al ver a los jugadores destrozados, a su camiseta mancillada y a su equipo eliminado de la competencia (cualquiera que esta sea, siempre son eliminados), el seguidor de El Tricolor se ve a si mismo, a su propia derrota y su propia mediocridad, a su propia ilusión pisoteada por la triste realidad de que es un personaje chiquito e indefenso. De la misma forma, cuando el seguidor del Tri tiene la suerte de gritar "Gol" (gesto por demás cargado de simbolismos, aunque no menos patético) se proyecta a través de su grito y por un instante siente que ni él ni su equipo son unos harapos de mediocridad, se siente victorioso, ese 3 a 1 (en contra) por un instante la sabe a victoria, a gloria, a trascendencia. El mexicano se pierde a si mismo y se olvida de que en cualquier momento lo despedirán del trabajo, de que no ha pagado las tarjetas de crédito, de que debe dos meses de renta, de que su esposa está embarazada y no saben con qué le darán de comer al niño que viene en camino, que el TLC nos tiene empinados o que en cualquier momento le llaman por teléfono para extorsionarlo.

El mexicano sueña. Por un instante, sueña lo que nunca será, sueña lo que jamás podrá lograr si no es gritando "gol".

El mexicano, sueña.

2 comentarios:

  1. Quitale tanto sueño al final y se ve con madre. Por otro lado tu inche twitter se la pasa pidiendome que le de tu contraseña, no sé si sea el unico.

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  2. Jajajaja hablas con la boca llena de razón, más bien... escribes con los dedos llenos de... razón.

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