16 jul. 2010

Destruir y construir

La destrucción es la última creación. No existen líneas claras entre el proceso creativo y el proceso destructivo. Cuando William Basinksi nos hace partícipes de su intento por preservar viejas cintas magnéticas, acción que termina en la irremediable destrucción de estas cintas y en la documentación, detallada con un vouyerismo sonoro sobrecogedor, de esta desintegración, comparte con nosotros una metáfora de nuestras propias existencias, condenadas a desintegrarse y desaparecer lentamente en la que probablemente sea la obra de arte suprema: la vida, que por sí misma no es más que un lento camino que, a fuerza de recorrerlo, nos obliga a ir dejando pedazos de nosotros mismos sobre él, como si se trataran de las migajas de pan de Grethel (aún sabiendo que no hay forma de volver).

The Disintegration Loops es el non plus ultra de la música de proceso. Es irrepetible de una forma en que ninguna otra obra es irrepetible: sólo existe una interpretación de la misma y no es posible que haya más, todo lo que nos queda es el registro de esa única interpretación. Podría argumentarse que cada uno de los disintegration loops es una interpretación diferente. Es una idea sólida. Como también lo es pensar en que son piezas completamente distintas y, en algunos casos, fragmentos dispersos de una misma obra. Pero The Disintegration Loops reta todas y cada una de las ideas e interpretaciones que podamos tener sobre ellos. No son composiciones en el sentido estricto de la palabra: son acontecimientos. Solamente hay un instrumento en estas obras: la cinta magnética. Y la forma de ejecutar dicho instrumento es desintegrarlo, destruirlo, inmolarlo utilizando el paso del tiempo como daga.

El magnum opus de Basinski solamente puede ser apreciado en toda su magnitud al comprender su contexto geográfico y temporal: New York, 11 de Septiembre de 2001. En ese lugar y en esa fecha fue completado The Disintegration Loops, al mismo tiempo que el cielo de la ciudad se oscurecía por el humo, vomitado por el demonio del fanatismo religioso.

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