22 ago. 2010

Acaricio la página del libro entre mis dedos mientras me preparo para dar la vuelta a la página,
(Erik Satie es el único músico por el que me dejo acompañar cuando leo)
veo a Winnie Pooh
durante un momento de distracción. Sonrío
(como cuando te veo aparecer de la nada, como sueles aparecer de la nada a cambiarlo todo)
y para cuando acuerdo, río.
Esta debe ser la risa más triste.
(o como solías aparecer de la nada a cambiarlo todo, a convertir las noches en mañanas y las sensaciones en temblores)
Cada noche
sueño sirenas
que cantan tu rostro,
cada noche,
junto al mar.
Algún día seré poeta y escribiré un poema donde el punto de fuga sea tu rostro (y nada más). Y cantaré, como nunca he cantado;
cantaré a todas tus voces, con tus ojos acariciando mis ojos cerrados y tus palabras en mi piel.
(...)
Te amo. Si estás libre de ese pecado, arrójame la primera piedra.

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