26 ago. 2010

"El río fluye dentro de ti... sé que lo puedes sentir, a cada instante. Y sabes que ese río corre entre nosotros: de ti hacia mí, de mí hacia ti. No vayas a pensar que es un cliché... bueno, tal vez lo sea... pero en este río fluye nuestro amor. Sé que puedes sentirlo, incluso si en ese río hay piedras que accidentan y dificultan el correr del agua, esta siempre se abre camino, siempre busca la manera."

Te espero en la fuente de la ciudad, sentado, sintiendo cómo de vez en cuando una gota de agua me golpea la espalda, como un pequeño dardo fresco, que no duele. Veo pasar las carretas cargadas de paja, de la cosecha de la temporada. Veo al panadero, asomándose por la ventana, para recibir el fresco del viento que, por un momento, lo alivia del calor del horno. El lechero llega en su carreta llena de jarrones de leche, listos para venderse a los habitantes de la ciudad.

El bullicio y la distracción no me permiten darme cuenta de que estás a mi lado. Pero volteo a verte cuando me doy cuenta de la luz que entra por la comisura de mi ojo. La luz de tu persona. Te sonrío. Me has vuelto a sorprender otra vez.

"Hola... ¿cómo estás?", me preguntas, cuando te das cuenta de que estoy sin palabras y que lucho para decirte que estoy bien, para preguntarte cómo estás tú, mientras mi corazón late a todo galope, desde el primer instante en que ocupaste mi visión, ese instante en que mi corazón parece hacerse más grande que mi pecho. Te ves hermosa. Hermosa como nunca (hermosa como siempre, te he dicho antes, ¿todavía te acuerdas?). Nada más quiero verte sonreír. Verte sonreír mientras me dices que estás bien. Me dices que estás bien pero hay algo en tu mirada que no sonríe tanto como tus labios.

Estamos en el pasto a la orilla del río, viendo las luciérnagas que nadan sobre el agua haciéndonos creer que son los reflejos del sol en las ondulaciones, mientras el viento nos peina y nos despeina y nos acaricia y te acaricio y me preguntas otra vez.

Sabes la respuesta y creo que no me crees. Arrojo una piedra al río.

[...]

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