19 ago. 2010

Por consejo de una buena amiga y de más de un extraño a quien pedí consejo de forma anónima (todo esto, irónicamente -como se verá más adelante-, por medio de Internet), he decidido desvirtualizar mi vida un poco. O un mucho. Llevar mis actividades más al mundo real. Y es que la importancia y valor que le doy a lo virtual me dio problemas ayer en la tarde-noche. Muchos problemas, problemas que hasta el momento me hacen sentir mal y me han hecho pasar un día no muy bueno. Fue, en más de un aspecto, la gota que derramó el vaso. Para bien y para mal. Para mal porque hubo consecuencias que no me gustaría que hubieran habido, para bien porque tal vez se necesitaban consecuencias drásticas para hacerme reflexionar las muchas cosas en las que he estado pensando las últimas 24 horas, tiempo durante el cual me he analizado como nunca lo había hecho, he llevado a cabo un recuento de mí mismo y de mi papel en todo lo que ha sucedido no solamente ayer y hoy, sino en las últimas semanas que han tenido muchos de los momentos más maravillosos que pueda uno imaginar, pero también algunos de los mas amargos.

Creo que esto es todo lo que vale la pena compartir en mi blog, los detalles los trataré con quien corresponde, con la única persona a la que realmente me importa que todo esto llegue: Melissa... hay tantas cosas que he pensado, tantas cosas que, siento, quedan poco a poco más claras y que deseo tanto hablar contigo. Ojalá podamos hacerlo pronto. Te amo.

Cambio y fuera.

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