3 ago. 2010

Últimamente he tenido tantas cosas qué escribir aquí y no lo hago. Principalmente porque dudo que a alguien le interese leerlas, lo que me hace dudar de que valga la pena tener un blog, para empezar.

I.

Volví a instalar Linux en mi netbook. Se siente bonito ver que tienes un escritorio completamente funcional y que solamente ocupa 3.9 GB de disco duro. La sola instalación de Windows 7 debe ser el doble o triple de eso. Ah, y extrañaba tanto elinks. Amo elinks. Ah, y no más pantallas azules de la muerte, hola, kernel panics, tanto sin verlos.

Además, siento que esto me da puntos GEEK a cambio de restarme unos cuantos puntos de CHAR and not a single fuck was given that day.

PS: En mi netbook, Dwarf Fortress corre mucho mejor con Linux que con Windows.

II.

Me encanta ser parte de Reddit y poder encontrar divertidas imágenes como esta, hide your kids, hide your wife. Difícilmente entenderán si no frecuentan Reddit o Digg (¡guiuck! ¿quién quiere frecuentar Digg, después de todo?).

III.

Escribí dos cuentos tan violentos que jamás los leerá nadie porque hasta a mí me asustaron. Algún día los haré película.

IV.

He pensado tanto en todo lo que dijiste y en la forma en que me pusiste en mi lugar y cómo en un momento me dijiste, prácticamente, cuál era la solución, o una posible solución, a los problemas que hemos tenido últimamente. Y tienes toda la razón.

Me duelen mucho los ojos, volví a dormir muy poco. Creo que es lo mínimo que me merezco por portarme como me porto a veces. Malo malo malo, es como si alguna fuerza superior decidiera darme unos porrazos emocionales de vez en cuando. Para recordarme que si quiero seguir viendo mi reflejo en tus ojos, si quiero que sigas viendo tu reflejo en los míos, debemos poner mucho de nuestra parte, esforzarnos mucho más que hasta el momento. Y sé que podemos. Sé que lo haremos.

V.

Necesito gafas nuevas, estas que tengo están descarapeladas de las patas, que son metálicas, entonces, cuando sudo (todos los días a toda hora) me dejan en las sienes una marca espantosa de óxido de un color muy exótico que no resulta del todo agradable.

VI.

Soñé contigo, con tus cabellos tan geniales (indomables, indómitos, inéditos, inedibles, incredibles), tus ojos cafés, oscuros, cafés oscuros, espresso, ex profeso para enamorarme, para amarme, para reflejarme, para verte en el reflejo de mi mirada mientras te busco en la oscuridad radiante de la tuya, como queriendo perderme en esa oscuridad, en esa luz, en tu sonrisa, esa sonrisa que hace que tus labios digan "bésanos", o esa sonrisa a medio beso, a media caricia, a medio camino entre el beso y la mordida, a medio camino entre tú y yo, entre...

VII.

Me mojo el rostro pero eso no me ayuda a despertarme. Me veo en el espejo. Ese soy yo. Esas ojeras son mías. Ese dolor de cabeza es mío, casi puedo verlo reflejado. Siento que me palpita la cabeza. No compré café. Cafeína. Necesito una siesta de cafeína. No necesito agua, pero necesito una ducha ahora mismo.

Cierro la llave pero siguen habiendo muchas cosas yéndose por el resumidero. El sueño no es una de esas cosas, mis sueños mucho menos.

Cuando me levanté para bajar al baño lo hice demasiado rápido, me sentí mareado, perdido en un show de luces, esa sensación que te hace sentir que te caerás, esa saramaguesca ceguera luminosa que inunda la visión con más rapidez que con la que yo inundo este blog de cursilerías pseudo-literarias (como muchos lectores, soy un escritor frustrado wannabe) y referencias tontas.

Ahora tengo que regresar al baño, necesito mojarme la cara de nuevo. Necesito despertar. Soy el (v)ello durmiente.

VIII.

...entre tú y yo...

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