22 mar. 2011

I.

Creo que escuché balazos anoche. A lo lejos. Lo creo de la misma forma en que creo que escuché al perro de los vecinos ladrar o la alarma de un auto sonar a media madrugada. Lo creo de la misma forma en que creo que pudo haber pasado cualquier otra cosa que se vuelve cotidiana.

Ahora nadie dice nada. Siento que empieza dejar de estar de moda. Hablar de algo deja de ser cool cuando ese algo se vuelve cosa de todos los días, todas las noches.

II.

El domingo fui a Monterrey con unos muy buenos amigos, esa ciudad que veíamos como nuestro vecino inseguro, donde hay balaceras y narcobloqueos. La verdad es que ahora nos sentimos seguros allá.

Cuando llegamos a Saltillo lo primero que vimos fue un convoy de camionetas de la policía federal, llenas de hombres armados. Esta ciudad es una mierda.

III.

Estoy sentado en la estancia de mi casa frente al televisor apagado, meditando en mis errores y en mi situación. Quisiera correr hacia donde esté y decirle que la quiero.

No sé qué me detiene hoy.

IV.

¿Qué es lo que he hecho mal?

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