30 nov. 2011

Nunca confíes en un artista sin influencias


Nunca confíes en alguien que no conoce los nombres de los gigantes a cuyos hombros recorre el camino de la creación.
Nunca confíes en un músico que no conozca a John Cage o a Bach. Nunca confíes en un músico que no distinga entre clásico y barroco, entre serialismo y minimalismo. Nunca confíes en un músico al que no le guste el son cubano. Nunca confíes en un músico que no escuche música. Nunca confíes en un músico que no sepa quién está en los Top 10 comerciales.
Nunca confíes en un escritor que no tenga un blog o twitter. Nunca confíes en un escritor que no haya leído el Quijote (y, a todo esto, nunca confíes en alguien que jamás haya leído el Quijote). Nunca confíes en un escritor que no tengawww.ubu.com en sus favoritos.
Nunca confíes en un fotógrafo que no sepa de Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Alberto Korda, Kevin Carter, Steve McCurry, Annie Leibovitz o Francesca Woodman. Nunca confíes en un fotógrafo que haya hecho de la cámara digital su principal herramienta. Nunca confíes en un fotógrafo que no sepa revelar. Nunca confíes en un fotógrafo sin Flickr.
Nunca confíes en un artista conceptual.
Nunca confíes en un pintor que no haya copiado. Nunca confíes en un pintor con las manos limpias. Nunca confíes en un pintor que no distinga expresionismo de impresionismo. Nunca confíes en un pintor que crea que Van Gogh era francés. Nunca confíes en un pintor que venda su obra por menos de $100 dólares la pieza.
Nunca confíes en un artista que no lea. Nunca confíes en un artista que no escriba. Nunca confíes en un artista con mala ortografía. Nunca confíes en un artista que no sepa hablar durante horas y horas de su arte, de su retórica, de su sintaxis, de su praxis, de sus exponentes. Nunca confíes en un artista que no conozca lo que era revolucionario en su disciplina hace 100, 200, 300 años. Nunca confíes en un artista que haga lo que era revolucionario en su disciplina hace 100, 200, 300 años. Nunca confíes en un artista que quiera o crea ser revolucionario.
Nunca confíes en un artista sin influencias.